Miércoles, 10 Junio 2015 16:25

Cebras, Doria Medina, Pumakatari y Sariri son parte del videojuego creado por una adolescente

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Stephani Flores muestra a los perosnajes del videojuego que se encuentra desarrollando FOTO: Carla Hannover Stephani Flores muestra a los perosnajes del videojuego que se encuentra desarrollando FOTO: Carla Hannover

Quince ideas son desarrolladas en los talleres que imparte la academia de programación Codemia, en La Paz. Los capacitadores se alistan para cosechar, este 20 de junio, videojuegos pensados y desarrollados por un grupo de adolescentes que pasaron el taller que es parte de un proyecto de empoderamiento de niñas en tecnología.

Carla Hannover / La Paz

Imagine al líder de Unidad Nacional Samuel Doria Medina abrazando a una de las cebras paceñas e intentando esquivar o saltar sobre uno de los buses PumaKatari o Sariri. Ahora, imagínelo alcanzado por uno de estos vehículos y gritando su conocida frase  “¡Carajo, no me puedo morir!” para luego desvanecerse. Sobre esta idea, Stephany Flores (14 años) trabaja en su primer videojuego. Junto a esta alumna del colegio Domingo Savio, otras 14 adolescentes paceñas son capacitadas en programación, a través de la plataforma Scratch, por los instructores de Codemia.

“Quería trabajar con algo de nuestro país, por eso estoy usando los Pumakatari y Sariri.  No tenía claro quién iba a ser el personaje del juego, pero luego de conversarlo con mi papá, él me dio la idea de insertar a Samuel”, cuenta Stephany, mientras retoca a sus personajes en la pantalla de la computadora.  El juego quedará listo en las próximas dos semanas y su creadora está ansiosa por compartirlo con sus amigas del taller, pero también con sus familiares. “Actualmente estoy creando los escenarios. Samuel y las cebras van a estar en El Alto y La Paz”.

videojuego

Pero Doria Medina no es el único personaje que correteará en los juegos de computadora. Al igual que él, Ned Flanders deberá evitar ser atropellado por Homero Simpson y un conejo de la fortuna deberá saltar y esquivar objetos para llegar victorioso a su destino. Estos videojuegos cobran movimiento en los talleres de Codemia, academia de programación que comenzó sus capacitaciones en noviembre del año pasado.

Semillero de programadores

“Ya hemos capacitado a casi un centenar de niños, pero no sólo en la plataforma Scratch, sino también en otras como HTML 5”, comenta Adriana Zegarra, una de las fundadoras de la academia que va por su tercer ciclo de talleres. “Ha sido una experiencia muy interesante porque hemos visto cómo algunos niños han descubierto su vocación y su afinidad con la programación”, agrega su compañera Daniela García.

Pero más allá de la afinidad con la programación, en los talleres de Codemia los niños tienen la posibilidad de llevar a la práctica todo aquello que aprenden en el colegio y que suele quedarse en el cuaderno. “Los niños comienzan a desarrollar un pensamiento computacional. Aprenden a solucionar problemas de orden lógico. Tienen que abstraerse y pueden aplicar matemáticas, geometría u otros conocimientos en sus proyectos, pero de una manera mucho más entretenida”.

Más que clases de computación

A diferencia de las tradicionales clases de computación que se imparten en los colegios, los talleres de Codemia buscan que los niños se familiaricen y desarrollen un gusto por la tecnología. “En una clase de computación, los alumnos aprenden por lo general el uso de programas de Office o similares. Aquí los niños aprenden un lenguaje y lo más importante: descubren que pueden crear”, explica Zegarra, quien considera que este tipo de proyectos poco o nada se ha explorado en los establecimientos educativos bolivianos.

En Canadá e Inglaterra esta forma de enseñanza es ya común, este último país recientemente comenzó a impartir clases de programación en niños desde cinco años, pues busca resolver un asunto que ha sido muy criticado: que la educación  hace que los jóvenes pierdan interés en las nuevas tecnologías y no estudien carreras relacionadas con ellas.

Y en Bolivia…

“En el país escasean los programadores”, comenta Zegarra, quien asegura que este oficio es cada vez más requerido, además de ser uno de los mejor remunerados a nivel mundial.  Sin embargo, los colegios bolivianos, más aún los públicos, aún no se han planteado implementar este tipo de enseñanza porque no tienen la infraestructura, los equipos ni el personal capacitado. Aspectos que se hicieron evidentes el año pasado, cuando el Gobierno entregó computadoras portátiles a los estudiantes y éstos se vieron imposibilitados de usarlas porque las aulas no tenían ni enchufes o porque los maestros no habían sido capacitados para guiar o al menos acompañar en el uso de estos equipos. 

Zegarra y García, una administradora de empresas y una ingeniera de sistemas, son las impulsoras de la academia y desde hace un par de meses llevan adelante un proyecto junto con HIVOS Sud América y con el que buscan empoderar a niñas en el conocimiento y uso de la tecnología. “Se dice mucho que la programación es un área para varones. Nosotros queremos borrar esa idea. De ahí que hace unos meses lanzamos una convocatoria en algunos colegios de la zona Sur de La Paz, tanto privados como fiscales, para trabajar con las mejores alumnas”.

Se reunió a 30 estudiantes que se beneficiaron con becas completas de un taller de Scratch. “La formación tiene una duración de siete semanas en las que se aprende a programar videojuegos, desarrollar habilidades de resolución de pensamiento lógico, explorar su creatividad y esto no sólo les sirve para el área de programación. La intención es despertar una motivación para que ellas,  por su cuenta, aprendan más”, resalta Zegarra.

El primer grupo de niñas presentará sus videojuegos el 20 de junio de 2015. El segundo taller con las otras 15 niñas comenzará en julio. Para Dante Loayza, el instructor de los talleres, “trabajar con las niñas ha sido una experiencia muy interesante porque su acercamiento a la tecnología es muy distinto respecto de los varones, los que por lo general son más hiperactivos”. Ellas "son más serenas y eso ayuda a que su experiencia de acercamiento sea mucho más rápida. Esa actitud es muy importante a la hora de solucionar los problemas o definir cómo serán sus proyectos”.

“Nunca creí que podría crear un videojuego. Siempre me pregunté cómo los hacer, ahora ya tengo una idea”, comenta Leyla Medrano, estudiante de 14 años del colegio Domingo Savio. A lo que su compañera en el taller, Rebeca Cruz Pomacosi complementa: “participar de este taller ha sido una gran experiencia, pues para desarrollar mi juego he tenido que pensar mucho. Ahora estoy creando un juego sobre la contaminación en el mar porque quiero que mis amigos aprendan a cuidar el medio ambiente”, sonríe.

Y si de ideas y proyectos se trata, las imágenes de algunos juegos que están proceso de creación son parte de la siguiente galería fotográfica.

Visto 3299 veces Modificado por última vez en Viernes, 12 Junio 2015 11:44
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